martes, 15 de marzo de 2011

Vida Monocromo

Nunca he dejado de pensar, la verdad no quise que nadie más se volviera a enterar… pero no te preocupes, siempre es igual, la vida continúa vistiendo sus grises rostros de ocupación mientras yo estático espero aquí.

Nunca superé que en realidad un día tus cosas no estuvieran en casa, y que sólo acertara en sentarme a la mesa de dos puestos que teníamos en la cocina y servirme un vaso de leche fría que se entibió frente a mí sin que la bebiera. Pero no te preocupes, las cosas siempre son así, la gente viene y va y yo sigo aquí.

Nunca arruiné alguna reunión de algún amigo, tan sólo me senté en la esquina más apartada de la multitud, viendo como sonreían, bebían, hablaban y jamás volteaban a mirar. Pero no te preocupes, siempre ha sido así; la gente se conoce, se enamora, baila, canta, juega y cría, todos seguirán sus caminos, sus trabajos, sus vidas, mientras yo me quedo aquí.

Nunca admití que la vida se moviera de una manera tan veloz para que jamás pudiera prestarle atención. Tan sólo tuve miedo de que los demás me compadecieran de mi “jamás me gustó eso”; siempre fingí. Pero no te preocupes, las cosas siempre son así; apuesto que a muchos les pasa, simplemente todos tienen de lenguaje neto el mentir, todos nos mienten siempre y jamás podré saber la verdad… pero no te aflijas que yo estoy aquí.

Nunca pude decirte la verdad de que lo eras todo para mí. Me asustaba demasiado el que estuvieras a mi lado, pues solo existía soledad a mí alrededor. Siempre estuve anonadado de tu belleza y me golpeaba la cabeza en la ducha tratando de despertar mientras el agua caliente caía sobre mi nuca. Pero no te preocupes, la gente siempre miente así; cuando algo que no debería suceder sucede, se miente así, tratando de mostrar la menor sorpresa que se pueda para no ahuyentar con tanto entusiasmo, como ha pasado aquí.

Nunca le sonreí a alguien que no fueras tú, ya que siempre comprendí que nunca fuera del mínimo agrado para nadie, sólo iba de tu mano y sonreía por ti, para ti. Pero no te preocupes, siempre se finge así; la razón es no lastimar a quien hipócritamente intenta no hacerlo contra nosotros, pues estamos igualmente unidos a un absurdo juego de sonreír, saludar y detestar al pasar, mientras caminamos por ahí.

Pero ahora estar aquí preguntando por qué, y yo no sé que responder a parte de que te he extrañado, y tratar de evitar que las lágrimas rebosen mis ojos y salgan, porque no podría parar. Pero no te preocupes, siempre soy así; evado tus preguntas para evitar dar mis respuestas y abrir mi corazón una vez más, aquí.

Estoy cansado… cada día es igual.

Nunca pude dormir en la cama que compramos para los dos. Desde que te fuiste las sabanas me absorbían, la vida me gemía, gritando mi inutilidad. El colchón se hacía tan duro que no me dejaba descansar, y en ocasiones tan blando que me consumía en un profundo abismo que me dejaba en la más completa oscuridad… siempre ahí, soledad a mi alrededor. Pero no te preocupes, siempre soy así; vivo mi monocromática vida carente de calor, mientras carezco también de mí estando aquí.

Nunca admití a mis allegados qué tan destrozado estaba en mi interior por tu partida. Siempre levanté la cabeza y caminé todos los días a mi trabajo, jugueteando en mi bolsillo con aquel anillo que dejaste en la mesa del teléfono, apretándolo en mi mano hasta que desapareció. Pero no te preocupes, es bueno ser así; lo hice porque imaginé que la vida junto a mí debió ser insoportable y sólo quise darte un poco de vida no yendote a buscar, quedándome aquí.

¡Soy un cobarde!

Nunca le he dicho a nadie que no he vuelto a dormir. Mi rostro lo dice por sí solo, contrastando los huesos de mi rostro en una vieja y desecha piel, blanquecina como la nieve y con bolsas bajo los ojos que descansan con su grisáceo color ceniza. Pero no te preocupes, todos piensan que soy así; recuerda que nunca he sido muy saludable y mi frágil cuerpo siempre ha tenido un aspecto solitario y enfermizo, como aquel que hay por aquí.
Nunca dije a nadie que le amo como a ti. Cada día, cada camino lo recordaba hasta que lo olvidé, nunca pude encontrar de nuevo la palabra, sé que la extravié. Discúlpame, siempre soy así.

¡Sigue y siéntate! Qué descortés soy… ¿Puedo ofrecerte un vaso de leche o quizás un café? ¿Tienes tiempo para acompañarme a cenar, o sólo me saludas porque pasabas por aquí y decidiste pasar? ¿Quieres un poco de música? Puedo cantar también, si te parece mejor…. No te preocupes, aun canto cuando estoy feliz y hoy es un día en el que estoy así.

Dime, ¿Cómo esta tu vida, tu trabajo? Me haría tan feliz… ¿Tienes hijos? ¿Cómo esta George? No te preocupes, siempre supe quien es, sólo no dije nada porque te quería ver feliz. Sabía que él era amable contigo desde que te conoció, es un buen hombre que te podía hacer feliz, mientras que yo permanecía aquí.
¿Has vuelto a sonreír? Dime cómo es el barrio, cuéntame sobre los pájaros… ¿Has vuelto a montar en bicicleta, o es que el tiempo ya no te alcanza para nada? ¿Por qué tienes esa cara de preocupación? ¿Te preocupa que siempre haya sido así?

No te preocupes, siempre he sabido a qué has venido hoy, qué te hizo volver a pisar este suelo monocromo, qué te hizo enclaustrarte a estas paredes monocromo y sentarte frente a este hombre monocromo. Sé que has venido a verme morir. Pero no te preocupes, no será hoy y menos frente a ti.

Nunca permitiré dejarte verme morir. No soporto la idea de que me veas desfallecer y quedes llorando en esta casa tan sola, vieja y descuidada. No quiero que lo último que recuerdes de mí sea esa gélida expresión que queda al morir. Ya he perdido mi dignidad, mi expresión, mi mirada. No permitas que el único sueño que he tenido en mi vida no se cumpla, hoy, contigo aquí.

Pero qué tarde se ha hecho, cómo se pasa el tiempo cuando las personas se divierten. No te asustes que la vida sigue y aun te sigo amando así. Ve a casa junto a George y tus hijos y mantén en tu mente mi cristalina sonrisa; recuérdame así porque me has hecho feliz, sonriendo para ti.

No te preocupes, nos volveremos a ver… Ten cuidado al volver a casa, gracias por tu visita.

Ya se ha ido…. no me esperaba su visita, ahora me he retrasado.

Es hora de morir un poco más en esta vida monocromo

Espera por mí que yo seguiré aquí. 

1 comentario:

  1. No sé por qué creo que tienes un cristal roto adentro que te sacan lagrimas de vez en cuando porque en ciertas situaciónes te corta, pero aun así no puedes decir nada.

    Me gustan muchos tus escritos Juan, ojala sigas escribiendo...

    ResponderEliminar