jueves, 16 de marzo de 2017

6 AÑOS

Y aquí estamos de nuevo.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que nos reconocimos la última vez?
¿Cuánto tiempo ha trascurrido desde aquella ocasión que nuestros ojos se llenaron de lágrimas empapando los botones cuadrados de bordes romos de nuestro teclado, a la misma vez que por supuesto, su “clack, clack, clack, clack, clack” insaciable nos devoraba los dedos, y nos inspiraba a continuar?  

¿Aún sigues embriagado de nostalgia, maldiciendo tu existencia a la vez que ríes para fantasmas toscos, con tu rostro borroso escondiéndote detrás del humo del cigarro y el aroma del café? O ¿Continúas enamorado de imposibles, sabiendo que no tienes la fuerza, ni la voluntad de amar de esa forma mágica que relatabas en tus viejos escritos, sabiendo claro, que no mereces poder permanecer en una relación?

No, jajajja obvio no, claro que no. Yo siempre he seguido de cerca tus pasos, te he observado con disimulada atención, he pisoteado tu sombra que anhela ansiosa mi regreso, me he follado tu pasado y me encanta, pasar mis noches susurrándote al oído que regreses a mí. Porque sé muy bien por qué me cambiaste, conozco a la perfección esa idea estúpida de dejarme de lado al divorciarte de la depresión, como si fuera mía la culpa de que llegaras a esa condición… No Juan, nada de eso, la depresión te invadió por débil, por emocional, por irónico y adicto; no por escribir la historia de los “Sénticas” *, hablar con la mujer del cajón** o dejar que al pobre de Juan le sacarán el corazón con tanta facilidad***. ¡Fue gracias a mí que eres lo que eres, fui yo quien evitó que cortaras tus venas, envenenaras tus viseras, o te volaras los putos sesos; fui yo quien te mantuvo cuerdo, y quien permitió que a través de mí, purgaras toda la perversión de tu mente sucia… Fui yo, no el dibujo, ni el sexo, ni las drogas, ni el arte… fui yo, sólo yo!

Te he conocido temeroso, enamorado y vulnerable; conozco mejor que nadie el odio que puede albergar tu corazón, el resentimiento que adoptaste en tu alma, y he sentido esa falta de esperanza por una humanidad, a la que sin duda perteneces. Te he visto retenido por manos espectrales que nacen del suelo, del cielo, de las paredes, de tus sueños, y fui feliz al verte multiplicado en millones de facetas, facetas extrañas, raras y morbosas; cada una más falsa y distinta que la anterior, hasta el punto, que desapareciste lo que realmente creímos que serías. 
     
Y ahora mírate, alardeando esa confianza y esa sonrisa, orgulloso de lo que eres, y rodeado de misterio; mostrando tu pelo ondeante que baja como leguas de fuego por tu espalda, vuelves con voz firme, alegre y potente acompañado de un sinfín de criaturas fantásticas y animales irreales; lleno de historias insospechadas, que narras, dibujas, imaginas y transmites…  ¿De cuándo aquí, los conejos brillan con la intención de hacer palidecer a las estrellas fugaces, de dónde los corazones brillan bajo el mar, los lobos se deshacen de su piel humana y la muerte se enternece por un gato? ¿De dónde salió esa magia que rodea tu mano izquierda y esos suspiros que viajan juguetones distrayendo y embelesando tus sueños?, Yo recuerdo muy bien aquella vieja historia de los Ashantis, oh sí, claro que sí… sé cómo saludan ellos y la importancia que tiene la mano izquierda. ¿Estás seguro que esa magia es suficiente para protegerte? Quiero que me cuentes porque me has invocado, ¿Es acaso tus suspiros parte de esta treta enamorada? Para qué me usas en esos pequeños y despreciables mensajes virtuales, que no dejan que saque todo mi potencial. Ah no claro, pero que tú pareces usarlos tranquilamente, forma nativa y automática.

Ven, está bien discúlpame, entiende que estoy prevenido, ha pasado demasiado tiempo y pensé que jamás volverías. Siéntate a mi lado una vez más, siéntate como en los viejos tiempos… Jajaja dale no seas tímido, ven un poco más cerca, nos conocemos desde siempre. Déjame escuchar esa musiquilla que revolotea en tu cabeza, sé qué gracias a ella has regresado a mí, y lo agradezco… Quiero entender el significado que para ti tiene escapar más allá del alba y saber qué es lo que la noche rescata. Sírvete un café y dame uno a mí, ayúdame a sentir esa extraña conexión ancestral que tienes con esa criatura luminiscente.

¿De dónde salió? ¿De qué oscura fantasía la creaste?... ¿Es culpa de esa cosa tu sonrisa, verdad?. No te reconozco Juan. Eres una persona totalmente diferente a aquella que vi caer una y otra vez desmoronado y envuelto en dolor, diferente a aquella persona que se arrastraba de forma parasita hacia mí, con la intención de cerrar sus heridas. A propósito, ¿Qué paso con ellas? ¿Por qué tanto color ahora, por qué borras mis marcas? ¿Es ella, verdad? Esa criatura te ha robado de mi lado, te ha alejado del dolor, del sufrimiento y te ha llenado de ganas de vivir, de caminar, de luchar, de progresar. Hasta el fulgor de tus ojos es diferente, como si el mismísimo “Hades” viviera dentro de ti… pero lo controlas.

Me das miedo y me encantas a la vez, eres diferente, terriblemente diferente Juan. Ya no le perteneces a nada, a nada que no sea la luz de esa criatura… O tal vez, a lo mejor, nunca le perteneciste a nadie, tu fulgor siempre vivió opaco, apagado esperando el momento, esperando una señal, una caricia de fotones que te hiciera despertar, que encendiera esas ganas de comerte el mundo y me alegra… a lo mejor, sólo debías buscarla, a lo mejor, sólo debías encontrarla…


O a lo mejor, esperarla.    













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